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Llueve sobre mojado: la llamada a una Nueva Guerra contras las drogas y la respuesta de Ecuador

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La 73 edición de la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas encontraba al Ecuador en una situación inusual. María Fernanda Espinosa, ex Canciller del Ecuador, y primera mujer latinoamericana en dirigir la Asamblea, daba las palabras de bienvenida en la sede de Nueva York, a los más de 190 países miembro participantes. Esa misma mañana, en tercer lugar, luego del Presidente de los Estados Unidos, el Presidente ecuatoriano Lenín Moreno recibía el podio para dirigirse a sus pares del mundo. Poco antes, Moreno, habría recibido en Ecuador una carta de felicitación de parte del Vicepresidente estadounidense Pence, en la que elogiaba sus esfuerzos por la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, sentenciando al Ecuador como uno de sus mejores aliados en la Guerra contras las Drogas.

En Naciones Unidas parecería ser que el orden de los factores no altera mucho el producto, pero en la diplomacia internacional los simbolismos tienen mucho que decir. Donald Trump, en la intervención previa a Moreno, había declarado la intención de ´convocar´a países aliados, a movilizarse por otra reedición más de la lucha contra las drogas, esto a la par de mencionar que la tesis de la globalización estaba en franca decadencia y que lo que sostendría al mundo, y que invitaba al resto de sus similiares a sumarse, era el nacionalismo como mecanismo identitario de un nuevo orden internacional.

Sin muchas recetas, Trump habló de un documento de entendimiento, que no pasaría por los mecanismos tradicionales de la burocracia internacional de las Naciones Unidas. Aquellos países que aceptarían participar del encuentro, llegarían entonces con un documento ya finalizado y firmado (requisito para obtener una invitación), sin espacios para negociar, ni para procesar por mecanismos internos de debate, ni para modificar los contenidos de la declaratoria. No hay consenso, o están con nosotros o contra nosotros. La ‘diplomacia’ estadounidense en absoluta transparencia.

Cuatro pilares centrales concentran la ‘Llamada Global para la Acción’1 de Trump: control de la demanda y de la oferta, cooperación internacional y ampliación de tratamiento para salvar vidas y promover la recuperación. De los cuatro, el último punto escuetamente se hace paso entre los tradicionales objetivos de la fallida Guerra contra las Drogas. El documento de una página, no hace ni una sola mención a derechos humanos y su defensa (recordemos que Estados Unidos terminó su aporte y participación en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en junio 2018), no habla sobre reducción de daños como alternativa para el abastecimiento de servicios de salud, no menciona los problemas de ejecuciones extrajudiciales en casos relacionados a drogas (mucho menos a la pena de muerte aplicada en muchos países) ni siquiera de los objetivos de desarrollo sustentable (pilares fundamentales del consenso internacional hacia el 2030). Claramente, se posiciona como una contra-vía al acuerdo global extendido como resultado de la UNGASS 2016 en ese mismo espacio.

Aproximadamente 130 países terminaron asistiendo a la reunión, y dicho sea de paso, adhiriendo a la Declaratoria. Entre los países que firman sorprende ver los nombres de Canadá y México, socios en medio de una difícil re-negociación del Acuerdo Comercial de Norteamérica –NAFTA- pero que en términos domésticos habían dado pasos concretos para contradecir los objetivos e indicadores que esta ‘nueva’ acción de los Estados Unidos plantea como efectiva en cuanto a la política internacional de drogas. Particularmente Canadá, que se encuentra en un momento clave de su política para regular el canabis medicinal, y que además en la pasada edición de la CND de este año, habría liderado una inciativa inédita en conjunto con Uruguay para defender los derechos humanos de las personas que usan drogas. Es un escándalo de tamañas proporciones en un país donde las muertes por sobredosis de opioides es de las más altas en el planeta y que ya exigió una inmediata respuesta del Gobierno, siendo la Ministra de Salud la encargada de dirigirse al Congreso. La respuesta oficial plantea que es mejor estar sentado en una mesa para discutir un mal documento que no estarlo, declaraciones que no bajan en absoluto la sospecha de que el gobierno liberal de Trudeau está cediendo a las presiones del gobierno del sur para no quedar por fuera del acuerdo comercial.

Aliados clave de los Estados Unidos se ausentaron de la reunión, como Alemania y los países nórdicos, donde Noruega fue particularmente claro en decir que su lectura sobre el fenómeno socio-económico de las drogas partía de distintas causalidades y aproximaciones para su solución. La misma respuesta obtuvo de países que han adpotado ya políticas claras para contestar la hegemonía de la Guerra, como Uruguay, Holanda y Portugal. En ese mismo momento, la Comisión Global sobre la Política de Drogas2 conformada por varios y varias ex presidentes y autoridades en el tema, presentaba su reporte para la regulación y el control responsable de las drogas, documento de 60 hojas que aborda las dificultades de la actual política internacional de drogas y los pasos a tomar para regular los distintos mercados y sustancias. Muestra de que existe un espacio claro para plataformas que planteen aproximaciones efectivas a viejos recursos caducos que no han traído mejoras para la población.

Era difícil para Moreno amanecer al día siguiente y tener algo de protagonismo en la prensa siguiendo el discurso del Presidente de los Estados Unidos en Nueva York. Pero algo que resulta muy importante mencionar y que poco ha dicho nuestra Cancilería al respecto es qué posición tomó el país sobre la invitación a la ‘Llamada Global para la Acción”. De acuerdo a fuentes no oficiales, Ecuador no habría participado de la reunión y consecuentemente tampoco adhiere al documento emitido por la administración de Trump.

Sería importante conocer efectivamente la posición oficial del Ecuador, siendo que fuentes de prensa internacional como el periódico inglés ´the independent´, sugieren que presiones pudieron haberse ejercido más directamente para comparecer en la reunión: La Misión de los EEUU puede haber invocado recuerdos de represalias pasadas, incluyendo amenazas de sanciones comerciales en países como Ecuador, si introdujera una resolución sobre lactancia materna contra el uso de fórmula, una industria de $ 70 mil millones en los EEUU.3

En una agenda geopolìtica donde prima el deseo de la hegemoníal global, y que aunque reniega de la globalización pero que depende del funcionamiento de algún orden internacional para sostener sus privilegios, el fenómeno socio-económico de las drogas está en un segundo plano. Una reunión de 18 minutos en los que habla una solo persona, no se requiere consenso y se firma algo no negociado, es tiempo suficiente para explicar a países del tamaño de Canadá, cuáles son las condiciones para jugar en el tablero de la actual política internacional.

Uno no puede dejar de preguntarse en qué condiciones se encuentra el Ecuador en este escenario. El Memorando de Entendimiento y el Acuerdo de Cooperación para fortalecer la lucha contra el crimen organizado internacional firmado con los Estados Unidos terminan siendo la única directriz para el horizonte de las drogas en el Ecuador. En desmedro de la autonomía para la gobernanza de una política de drogas soberana y sostenible, nos hemos comprometido a cumplir con los requisitos de la Guerra contra las Drogas que mide efectividad en número de presos y toneladas de incautaciones. Marchamos en propio terreno y sin frontera.

A fin de cuentas, en esta larga data de relaciones con el Norte Global siempre queda por preguntarse qué es lo que uno pierde en lugar de lo que le otorgan. En materia de drogas perdemos gobernanza y efectividad. Tal vez esto sería útil para que los ‘liderazgos cautivadores’ en el Ecuador se planteen sobre el país que quieren gobernar.

1 Traducido del inglés: Global Call to Action
2 En inglés Global Comission on Drug Policy
3 Traducción literal del inglés. Ref. https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-politics/trump-un-general-assembly-drug-policy-nikki-haley-opioid-crisis-china-mexico-a8552821.html

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Acabando con la guerra contra las drogas

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Es hora de acabar con la “guerra contra las drogas” y de redirigir recursos masivamente hacia políticas efectivas basadas en evidencias, apuntaladas por un riguroso análisis económico.

La aplicación de una estrategia de guerra contra las drogas a nivel global, militarizada e impulsada por acciones de
fiscalización, ha producido enormes resultados negativos y daños colaterales. Estos efectos incluyen el encarcelamiento masivo en los EE.UU., políticas altamente represivas en Asia, una vasta corrupción y desestabilización política en Afganistán y África Occidental, una inmensa violencia en América Latina, una epidemia de la infección por VIH en Rusia, una aguda escasez global de medicinas para controlar el dolor, y la propagación de abusos sistemáticos de derechos humanos en todo el mundo.

La estrategia ha fracasado en sus propios términos. La evidencia muestra que los precios de las drogas han venido
declinando mientras que la pureza de las sustancias se ha ido incrementando. Ello ha ocurrido a pesar de drásticos
incrementos en el gasto global para la fiscalización de las drogas. Ya no puede justificarse la continuación del dispendio de vastos recursos en políticas punitivas impulsadas por la fiscalización, generalmente a expensas de políticas de salud públicas de demostrada eficacia.

Las Naciones Unidas han intentado aplicar durante demasiado tiempo un enfoque represivo de “receta única para
todos”. Este organismo debe ahora liderar la defensa de un nuevo marco de cooperación internacional basado en la
aceptación fundamental de que políticas diferentes funcionarán para países y regiones distintos.

Esta nueva estrategia global sobre drogas debe basarse en principios de salud pública, reducción de daños, reducción
de impactos creados por mercados ilícitos, expansión del acceso a medicinas esenciales, minimización del consumo
problemático, experimentación regulatoria rigurosamente monitoreada, y un decidido compromiso con los principios de derechos humanos.

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Cannabis: Una historia perdida en el tiempo

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Por el Dr. Mercola

El cannabis, mejor conocido como marihuana, se ha utilizado por sus propiedades medicinales durante miles de años. Se ha pregonado como una “panacea”, venerada por sus propiedades curativas, en especial para el dolor, pero también como un posible tratamiento contra el cáncer.

La marihuana fue una medicina botánica popular en los siglos XIX y XX, común en las farmacias de los Estados Unidos durante esa época.

No fue sino hasta los años 70 que esta hierba fue declarada como una sustancia controlada de la Lista 1 en los Estados Unidos, una clasificación reservada para las drogas con “alto potencial de abuso” y “uso médico no aprobado”.

Tres años después se estableció la Administración para el Control de Drogas para hacer valer las nuevas listas de drogas, y así comenzó la lucha contra el consumo de marihuana. En vista de su historia como panacea global para todo tipo de males, su clasificación como sustancia controlada es particularmente injustificada.

Como se menciona en el documental “Cannabis: A Lost History”, escrito, dirigido y narrado por Chris Rice, la marihuana ha sido “una parte fundamental de la civilización humana”, representada en pinturas rupestres japonesas antiguas, así como en ritos funerarios chinos y siberianos que datan del 3 000 a. C.

Con base en la evidencia—en particular el hallazgo de que el cuerpo humano cuenta con un sistema cannabinoide—al parecer nuestra relación con el cannabis se remonta a los albores de la especie humana.

Los restos históricos alrededor del mundo también han revelado la importancia del cannabis en la medicina y espiritualidad. Por ejemplo, los monjes taoístas de la antigua China quemaban cannabis como incienso y lo consumían con ginseng–una combinación que se pensaba abría los centros psíquicos y permitía visualizar el futuro. Además, el cannabis fue venerado como sagrado en el Hinduismo, Zoroastrismo y Budismo.

Los cannabinoides y el sistema de receptores cannabinoides

La planta de marihuana contiene más de 60 cannabinoides diferentes; y el cuerpo humano está especialmente equipado para responder a estos compuestos químicos. Los dos principales son el cannabidiol (CBD) y tetrahidrocannabinol (THC), este último es el componente psicoactivo.

Los cannabinoides interactúan con el cuerpo por medio de receptores cannabinoides naturalmente integrados en las membranas celulares de todo el cuerpo.

Hay receptores cannabinoides en el cerebro, pulmones, hígado, riñones, sistema inmunológico y otros; las propiedades terapéuticas (y psicoactivas) de la marihuana se producen cuando un cannabinoide activa un receptor cannabinoide.

Además, el cuerpo cuenta con endocannabinoides naturales similares al THC, que estimulan a los receptores cannabinoides y generan diversos procesos fisiológicos significativos.

Por lo tanto, el cuerpo está diseñado para responder a los cannabinoides por medio de este sistema único de receptores cannabinoides.

Aún se desconoce exactamente cuál es la extensión de su impacto en la salud, pero hasta la fecha se sabe que los receptores cannabinoides desempeñan un rol crucial en muchos procesos corporales, incluyendo la regulación metabólica, dolor, ansiedad, desarrollo óseo y función inmunológica.1

Los datos más antiguos sobre el cannabis

Las primeras referencias escritas sobre el cannabis se encuentran en la obra Chinese Materia Medica, que Shen Nung escribió alrededor del 2 800 a. C.

El ejemplar más antiguo que se conoce de este libro data del año 50 a. C.; Nung es uno de los tres “emperadores celestiales” venerados en la cultura china. “Mitad emperador y mitad deidad, se dice que gobernó China mucho antes de la historia escrita”, indica Rice.

A Nung se le atribuye la invención de la agricultura–que incluye el arado, azada e irrigación–así como la acupuntura y Medicina Tradicional China (TCM, por sus siglas en inglés). Con frecuencia, Nung es representado envuelto en hojas y masticando diversas plantas, y fue el primer farmacólogo que experimentó y registró los efectos de las plantas sobre la salud.

Documentó alrededor de 100 padecimientos diferentes que respondían adecuadamente al cannabis, incluyendo la gota, reumatismo, malaria y desconcentración.

Antes de que Nung expusiera sus atributos medicinales, la planta de cannabis, llamada “ma” en chino, ya se había utilizado durante siglos en la producción de textiles, papel, sogas y cerámica. Alrededor del año 200 d. C., un médico chino llamado Hua Tuo realizó la primera cirugía con un anestésico–una fórmula llamada Ma Fei San, que se traduce como “polvo hervido de cannabis”.

Durante miles de años, el cannabis fue considerado como una de las 50 plantas esenciales utilizadas en la Medicina Tradicional China. Apenas recientemente se ha eliminado su uso generalizado debido a su controvertido estatus legal.

En Los Vedas, el texto sagrado de la India, el cannabis (bhang) figura como una de las cinco plantas sagradas, y al dios hindú Shiva es conocido como “Señor del bhang”, es decir, el Señor del cannabis.

Según el Mahanirvana, “el bhang es consumido para liberarse”, y la liberación es el camino hacia la inmortalidad. Los antiguos egipcios, persas y griegos también utilizaban el cannabis en diversas formas, incluida la medicina y elevación espiritual.

Incluso, se han encontrado referencias del cannabis en textos islámicos, judaicos y cristianos, aunque un error en la traducción parece haber deformado el término en la Biblia a lo largo del tiempo. El término hebreo original “kaneh bosm”, o cannabis, se menciona en diversas ocasiones en el Antiguo Testamento.

En el Éxodo, capítulo 30, Dios instruyó a Moisés sobre cómo hacer un aceite de unción sagrado, “toma estas especias: 500 shekels de mirra pura, la mitad de canela fragante, 250 shekels de kaneh bosm y 500 shekels de casia, y mézclalos con aceite de oliva”. En las biblias más modernas, el término kaneh bosm fue traducido como cálamo dulce. El problema es que esta planta no tiene las propiedades que la Biblia atribuye al kaneh bosm.

Una pintura del siglo XII hallada en una basílica Siciliana también “parece representar a Jesús cerca de una hoja de marihuana”. La pintura se titula, “Jesús cura a los ciegos”. Lo que resulta muy interesante es que, “los estudios científicos modernos han demostrado que el cannabis retarda el deterioro retinal”, indica Rice.

La historia del cannabis en los Estados Unidos

En los Estados Unidos, la prohibición de la marihuana empezó a cambiar en 1996, cuando California se convirtió en el primer estado en legalizar el cannabis medicinal. Desde entonces, muchos otros han seguido su ejemplo.

En 2012, Washington y Colorado se convirtieron en los primeros estados en legalizar su uso recreativo. Hoy en día, la mayoría de los habitantes en los Estados Unidos apoyan el uso del cannabis como medicina, para uso recreativo o ambos. Las encuestas demuestran que al menos 4 de cada 10 personas han probado marihuana, mientras que casi el 60 % apoya su legalización total.

Una encuesta realizada en 2013 encontró que la mayoría de los médicos–el 76 %–también aprobaba el uso de la marihuana medicinal. Además, el Jefe médico corresponsal de CNN y neurocirujano, Sanjay Gupta, hizo un cambio muy publicitado en su postura sobre la marihuana, después de producir su serie dividida en dos partes “Weed”, que fue presentada en 2014.

La historia estadounidense sobre el cannabis se remonta a los Padres Fundadores, que cultivaron la planta con fines industriales. Por ejemplo, se dice que George Washington cultivó más de 100 plantas de cáñamo en su casa, en Mount Vernon, Virginia. El cannabis es denominado cáñamo cuando sus fibras extraídas del tallo son utilizadas para elaborar ropa, papel y sogas.

Las plantas de cáñamo tienen bajos niveles de tetrahidrocannabinoles (THC) y, por lo tanto, no causan el efecto de éxtasis. Durante el siglo XVII, el cáñamo fue percibido como un importante cultivo comercial.

Fue utilizado para hacer sogas por las armadas navales de todo el mundo, y como un lienzo grueso y durable, ideal para elaborar ropa y empaquetar materiales pesados. El aceite de la semilla de cáñamo se empleó para elaborar jabones, pinturas y barnices.

La batalla que se ha desatado sobre la marihuana es larga y ardua. Puede leer un resumen sobre la historia de la prohibición de la marihuana en The Huffington Post.

A pesar de todo, los movimientos para legalizar la marihuana han persistido, los cuales comenzaron desde 1973, cuando Oregón se convirtió en el primer estado en despenalizar el cannabis. Hasta el momento, el movimiento de la marihuana medicinal es el más exitoso y el que ha originado el primer mercado legal de marihuana en décadas.

Hoy en día, el cannabis medicinal es legal en 30 estados de los Estados Unidos, la mayoría permite el uso limitado de marihuana medicinal bajo ciertas circunstancias médicas, aunque algunos limitan su uso solo en aceites o pastillas. Actualmente, ocho estados lo han legalizado para uso recreativo.

De igual forma, diversas localidades han establecido su propia reglamentación sobre la marihuana, al despenalizarla, legalizarla, promulgar reglas que ordenan que las autoridades municipales dejen de arrestar a personas por posesión de marihuana, o que los delitos sobre cannabis sean los menos prioritarios en la aplicación de la ley.

¿Qué padecimientos podrían ser tratados con cannabis?

Como se mencionó anteriormente, el cuerpo produce sus propios cannabinoides, similares a los que se encuentran en la marihuana, pero en cantidades mucho más pequeñas. Al parecer, estos endocannabinoides realizan funciones de señalización similares a los neurotransmisores del cuerpo, como la dopamina y serotonina.

Los receptores cannabinoides se encuentran en las membranas celulares de todo el cuerpo. De hecho, ahora los científicos consideran que podrían representar el sistema receptor más extenso.

El hecho de que su cuerpo este cargado de receptores cannabinoides cruciales para tantas funciones biológicas, es la razón por la que el cannabis tiene un enorme potencial en el ámbito de la medicina.

Si bien, se ha limitado la realización de investigaciones debido a su clasificación como sustancia controlada de la Lista 1, aún cuenta con una extensa variedad de beneficios medicinales. Por ejemplo, se ha descubierto que el cannabis es útil en el tratamiento de:

Trastornos mentales, incluyendo el trastorno de estrés postraumático, trastornos del estado de ánimo y síndrome de Tourette Trastornos convulsivos, como epilepsia
Dolor (un estudio indicó que, tres bocanadas de marihuana al día, durante cinco días, disminuían el dolor nervioso crónico) Artritis reumatoide
Espasticidad, distonía y temblores Enfermedades cardiacas
Esclerosis múltiple y otros problemas autoinmunológicos Autismo
Enfermedad de Parkinson Síndrome de fatiga crónica
Cáncer, incluyendo al melanoma, leucemia y cáncer cerebral, de mama, próstata, pulmón, cabeza y cuello, tiroides, colon y pituitaria Náuseas, vómitos y falta de apetito
Insomnio Glaucoma
VIH/SIDA Esclerosis lateral amiotrófica
Enfermedad de Crohn Anorexia
Enfermedad de Alzheimer (el gobierno de los Estados Unidos, a través del Departamento de Salud y Servicios Humanos, posee una patente sobre CBD como neuroprotector) Hepatitis C
Caquexia (síndrome de desgaste físico) Asma
Dependencia y abstinencia hacia las drogas Presión sanguínea alta

Entre las investigaciones más interesantes se encuentra la del cáncer. El cannabis no solo ayuda a lidiar con los desagradables efectos secundarios de la quimioterapia tradicional (incluyendo el dolor, náuseas e insomnio), sino que parece ser un agente natural para quimioterapia por sí solo.

Los investigadores han descubierto que el cannabis es proapoptótico, lo que significa que desencadena el suicidio celular de las células cancerígenas, mientras que deja intactas a las células sanas y, es antiangiogénico, lo cual indica que interrumpe el suministro sanguíneo hacia el tumor.

Decenas de estudios señalan la efectividad de la marihuana contra muchos diferentes tipos de cáncer. Por ejemplo, los investigadores de Harvard descubrieron que el THC disminuye el desarrollo tumoral del cáncer de pulmón, mientras que reduce significativamente su capacidad de propagación.

La marihuana medicinal podría ayudar a detener el número de muertes por analgésicos narcóticos

Otra área donde el cannabis podría representar una gran esperanza es en el tratamiento del dolor. En la actualidad, las sobredosis de analgésicos narcóticos son la principal causa de muerte entre los habitantes de los Estados Unidos que son menores de 50 años de edad, y durante décadas los productos farmacéuticos en general han estado entre las principales causas de muerte del país.

De acuerdo con la Dra. Margaret Gedde, dueña y fundadora de Gedde Whole Health, y el Instituto de Medicina sobre el Cannabis de los profesionales clínicos, la investigación confirma claramente que el cannabis es más seguro y menos tóxico que muchos otros medicamentos recetados.

Esto incluye a la intoxicación hepática y renal, daño gastrointestinal, lesiones nerviosas y muerte. Asimismo, a menudo los cannabinoides funcionan donde los medicamentos farmacéuticos fallan, por lo que el cannabis no solo es más seguro, sino que también es más eficaz.

Además de tratar convulsiones intratables, una de las áreas más fuertes de investigación sobre los beneficios para la salud de la marihuana es el control del dolor.

En 2010, el Centro de Investigación del Cannabis Medicinal publicó un informe sobre 14 estudios clínicos acerca del uso de marihuana para el dolor, la mayoría estaban aprobados por la FDA, eran doble ciego y controlados por placebo. El informe reveló que la marihuana no solo controlaba el dolor, sino que en muchos casos, funcionaba mejor que las alternativas farmacéuticas.

Si compara los opioides con la marihuana, indudablemente esta última es más segura. A diferencia de los opioides, una sobredosis de cannabis no le matará porque no hay receptores de cannabinoides en el tallo cerebral–la región del cerebro que controla los latidos cardiacos y respiración.

Más aún, se ha demostrado que la marihuana alivia los síntomas de abstinencia en las personas que intentan dejar los opioides, los cuales son extremadamente adictivos. En los estados donde la marihuana medicinal es legal, las muertes por sobredosis de opioides han disminuido en un promedio de 20 % después de un año, 25 % después de dos años y hasta 33 % después de cinco y seis años.

Infórmese sobre los estudios científicos que respaldan el uso de la marihuana medicinal

Si aún se encuentra indeciso en cuanto al tema de otorgarles a las personas el derecho de utilizar la marihuana medicinal, una de las mejores maneras de desechar este temor es al examinar las investigaciones e informarse sobre lo que hacen los médicos en su práctica clínica.

Para empezar, le recomiendo leer mis artículos con Gedde y el Dr. Allan Frankel, en las que abordamos muchos de los beneficios médicos del cannabis. Otros recursos útiles son:

El sitio web de la Asociación Internacional del Cannabis, que cuenta con una página sobre estudios clínicos e informes de casos.
Cancer.gov, el sitio web sobre cáncer del gobierno de los Estados Unidos contiene investigaciones relacionadas con el uso del cannabis
PubMed, es un recurso público de búsqueda que contiene una gran cantidad de investigaciones médicas, incluyendo estudios que involucran al cannabis
The Journal of Pain, es una publicación de la Asociación Americana del Dolor que cuenta con una larga lista de estudios sobre los efectos analgésicos del cannabis
El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, proporciona información sobre los ensayos preclínicos y clínicos en curso que evalúan la marihuana y diversos extractos para el tratamiento de diversos padecimientos, incluyendo a las enfermedades autoinmunológicas, como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Alzheimer, al igual que la inflamación, dolor y trastornos mentales

ProCon.org, incluye 60 estudios revisados por pares sobre la marihuana medicinal y extractos de cannabis, publicados entre 1990 y 2014, que están clasificados en función de la enfermedad que abordan.

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Hablemos de legalizar: El debate como defensa ante la inseguridad del narcotráfico.

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Ana Jácome

20 de abril de 2018

El viernes 13 de abril de 2018, el Presidente del Ecuador, Lenin Moreno, confirmó el asesinato de tres periodistas del Diario El Comercio, un medio ecuatoriano (New york Times, 13/04/2018). Habían sido secuestrados el 26 de marzo, mientras trabajaban en informar sobre la situación en la frontera norte: el 27 de enero, un coche bomba explotó fuera del Comando Cantonal de la Policía en San Lorenzo (El Universo, 20/03/2018). El siguiente mes, el 18 de febrero, un enfrentamiento entre militares y personas que protegían una plantación de coca dejó dos uniformados ecuatorianos heridos de bala, en una comunidad perteneciente a San Lorenzo. En marzo, la violencia continuó cuando, en la madrugada del día 16, explotó una bomba casera junto a la cerca del Retén Naval de Borbón, en el cantón Eloy Alfaro. Dos días después, dos militares recibieron heridas menores a partir de la detonación de morteros artesanales. Cuatro días más tarde, una bomba en una carretera en la que se realizaban operativos militares dejó tres infantes de marina muertos y siete heridos. Esta explosión ocurrió cerca del destacamento ubicado por el río Mataje.

El secuestro de los periodistas Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, se confirmó por las autoridades ecuatorianas el 27 de marzo, lo que generó la activación del Consejo Nacional de Seguridad Pública, mientras aumentaban las incertidumbres respecto de lo ocurrido. No se habían dado los nombres de los colaboradores de El Comercio; las autoridades ecuatorianas tenían información sobre el traslado de los secuestrados a Colombia, y las autoridades Colombianas aseguraban que no existía información de que los periodistas hayan sido llevados a su país (El Comercio, 28/03/2018). El Ecuador, por primera vez, se enfrentaba a los efectos de una violencia que había cruzado la frontera hace tiempo, pero sin que se note con tanta claridad. Los periodistas secuestrados funcionaron como un develamiento de la vulnerabilidad de un país que no parecía preparado para imaginar este nivel de peligrosidad.

El vecino país de Colombia ha debido lidiar, desde 1964, con un conflicto armado, alimentado de la ausencia de funciones del Estado en las zonas periféricas, que han sido “excluidas y marginadas de sus servicios básicos, posibilitando la aparición y consolidación de poderes paralelos que, basados en la fuerza y el uso de la violencia, establecen órdenes sociales y económicos básicos que permiten la convivencia” (Trejos Rosero, 2013: 57). La deslegitimidad política del Estado en estas zonas ha sido un factor importante en el desarrollo de movimientos insurgentes que han mantenido un conflicto interno crónico, un fenómeno que no se ha visto con la misma intensidad o continuidad en otros países de la región, en los que, a pesar de la pobreza o la imposibilidad del Estado de monopolizar la violencia, no se ha reproducido una insurgencia de esta magnitud.

Probablemente es la cercanía geográfica a este fenómeno la que ha hecho que los ecuatorianos nos aferremos a la representación de “Isla de Paz”,  aparentemente instaurada en los sesentas y alimentada de la condición del Ecuador en esos tiempos, de país rodeado de conflictos internos no solamente colombianos, sino también los derivados de las acciones del Partido Comunista del Perú, Sendero Luminoso, “una organización subversiva y terrorista, que en mayo de 1980 desencadenó un conflicto armado contra el Estado y la sociedad peruana” (Comisión de la Verdad y Reconciliación, 2003).

Una de las particularidades del conflicto colombiano consiste en la financiación de los grupos subversivos, a partir de la producción y distribución de cocaína y heroína: América del Sur sigue siendo el único lugar en el que se produce cocaína y, a pesar de décadas de Guerra contra las Drogas, la oferta de esta sustancia se encuentra en los niveles más altos en los Estados Unidos (Infobae, 19/08/2017). Aunque Bolivia y Perú también son productores, las incautaciones en los Estados Unidos han mostrado una gran diferencia en el origen de la sustancia: el 92% es cocaína colombiana. Esta relación de los grupos subversivos con el narcotráfico no siempre fue tan fluida; de hecho, en un inicio, las FARC se opusieron a la siembra de coca en 1977, pero dos años más tarde, pasaron a la aceptación y regulación de los mismos, y evolucionaron hacia un sistema de recaudación de impuestos a productores y comerciantes, asumiendo la totalidad del negocio a partir del año 2000 (Trejos Rosero, 2013).

La relación entre guerra civil y producción de drogas ilícitas es posible debido a que, en guerra, se crean territorios que no son controlados por el gobierno; además, se debilita el mantenimiento del orden y se dificulta el control de las actividades ilegales (Collier, 2004). Por otra parte, se reducen las actividades económicas legales, lo que facilita que la gente esté dispuesta a participar de esta economía del narcotráfico. El fracaso en el desarrollo, sumado a la oportunidad en el narcotráfico, es, actualmente, una amenaza real en la frontera norte del Ecuador; una guerra ajena, afirmamos como estrategia, inconsciente quizás, pero en un territorio propio que ha sido abandonado por el Estado desde hace mucho tiempo.

La violencia en San Lorenzo no es novedad. En el 2012, la ciudad fue testigo de la muerte de tres personas luego de un enfrentamiento entre miembros de dos bandas, lo que se atribuye a los efectos del conflicto del vecino país de Colombia (El Comercio, 8/07/2014). En el 2013, esta zona tuvo una tasa de homicidios de 92,2 por cada 100.000 habitantes, lo que la convirtió en la más alta, seguida de Sucumbíos, con 75,67 (El Comercio, 21/07/2014). El miedo es lo cotidiano en este cantón y sus alrededores, y mucha de la violencia se relaciona con el control de territorio y los conflictos relacionados que surgen entre grupos de tráfico. Las marchas por la paz tampoco son novedad en el Ecuador, pues en julio del 2014, pobladores de San Lorenzo realizaron una, pidiendo mayor seguridad en el sector (El Comercio, 8/07/2014).

Esta vez, el país entero marchó en medio del dolor y el desconcierto que han producido los últimos acontecimientos en la frontera norte, particularmente el secuestro y asesinato de los tres periodistas, y un nuevo secuestro a una pareja de Santo Domingo de los Tsáchilas, que intentaba llegar a Ipiales a visitar a familiares, pero que, de acuerdo con las autoridades, fue secuestrada por el mismo grupo responsable del crimen contra los periodistas, en la zona de Puerto Rico, un poblado colombiano que limita con Mataje en el Ecuador (El Comercio, 18/04/2018). El 19 de abril, ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca y Portoviejo, entre otras, presenciaron actos de solidaridad y manifestaciones por la paz (El Universo, 19/04/2018). Los discursos políticos hicieron referencia al conflicto ajeno, originado en Colombia, y responsabilizaron al país vecino del incremento de la violencia en la frontera. Al mismo tiempo, se escucharon llamados por la unidad.

Ahora bien. Puede parecer inoportuna la puesta sobre la mesa de un problema que subyace a la violencia que se vive en San Lorenzo, y que empieza a ser visible desde el resto del país, pero es claro que el narcotráfico se vincula con cada una de las acciones de terror en cuestión. Si el problema se incrementó por la imposibilidad de incluir estos territorios en el Estado Colombiano, en este punto del conflicto necesitamos asumir un poco más de complejidad para enfrentarlo. Sin embargo, la sociedad ecuatoriana parece empeñada en continuar silenciando los debates, urgentes, necesarios, y resonantes en todo el mundo, sobre la función de la prohibición en la economía del mercado ilegal de las drogas. Es comprensible; los ecuatorianos hemos sido expuestos a actos terroristas, que han producido el efecto deseado de terror. Ya no son solamente los pobladores de San Lorenzo los que sufren de la incertidumbre que produce una violencia que no se puede controlar; ahora somos todos reconociéndonos como vulnerables ante un fenómeno que, a pesar de ser contrarrestado desde hace varias décadas, solamente parece aumentar. Hablar de legalización es interpretado como desacertado, mientras los argumentos se sostienen en la responsabilidad colombiana y la necesidad de la mano dura.

Pero sí podemos hablar de la legalización de las drogas. Esto no significa que vayamos a legalizarlas inmediatamente, o solamente en nuestro país. Tampoco significa que la legalización permitirá el acceso de adolescentes; menos aún que la población entera se abstiene de consumir solamente porque es ilegal. Todos estos argumentos han servido para silenciar un debate que debió haber empezado hace mucho tiempo, mucho antes de que el narcotráfico permita el acceso a tantos recursos, pero sin procesos educativos o de inserción social. Las insólitas rentas de las drogas terminan en manos de niños como ‘Guacho’, Walter Patricio Arízala Vernaza, que ahora tiene 27 años pero que militó en las FARC desde los 15 y que, según informan los medios, decidió retirarse de la guerrilla ante las negociaciones de paz, y mantener el negocio del narcotráfico, que le produce alrededor de 25 millones de dólares por semana (Perú 21, 13/04/2018).

Las drogas ilegales mueven grandes cantidades de dinero. Se estima que el tráfico de drogas le representó entre $426 a $652 billones de dólares al crimen transnacional organizado en el 2014 (United Nations office on Drugs and Crime, 2017). Esto le hace un negocio altamente atractivo, y la vinculación con el mismo está cada vez más extendida; no es necesario ser un narcotraficante grande, sino que cualquier persona puede dedicarse al menudeo y generar ingresos. Por esta naturaleza creciente del mercado de drogas, a pesar de que la prohibición ha dominado el escenario internacional desde hace mucho tiempo, una preocupación importante tiene que ver con el acceso a sustancias que no tienen ningún tipo de responsable detrás. Los argumentos en contra de la legalización se sostienen, justamente, en estos efectos de la prohibición: el acceso indiscriminado de poblaciones vulnerables como menores de edad, a sustancias que no tienen ningún tipo de respaldo sobre su contenido o calidad, y sin un individuo o empresa que se pueda hacer cargo de la misma.

Lo cierto es que la legalización es la que permite regular estas variables. Si un adolescente, el día de hoy, consume alcohol, lo más probable es que sea una botella de origen lícito, que algún adulto compró en el mercado legal, que ha pasado por un proceso de control de calidad, y que tiene una compañía que se responsabiliza del producto detrás. Es menos probable que el mismo adolescente ingiera alcohol hecho en casa o sin ningún tipo de respaldo. Y esto no quiere decir que deba beber alcohol; quiere decir que es, precisamente, la condición de legalidad la que permite que se ejerza este tipo de control sobre la producción de alcohol.

El narcotraficante es el último interesado en la legalización de las drogas. Su negocio no es lucrativo porque compita en el mercado con otros productores, o porque sus empleados tengan derechos laborales, seguro social y utilidades. Al narcotraficante no le interesa el papeleo del registro sanitario, el local con permisos, el personal capacitado que permita el cumplimiento de estándares de calidad que protejan al consumidor. Al narcotraficante no le interesa si se corta el producto con otras sustancias o si esto puede ser peligroso para su cliente; por el contrario, busca mantener los beneficios que obtiene de la condición de ilegalidad de sus productos.

La prohibición no protege a nadie. Los jóvenes, a quienes hoy en día se les ofertan sustancias de las que no necesariamente se sabe mucho, no están protegidos por la prohibición. Las poblaciones que han sufrido desde hace muchos años las consecuencias violentas del narcotráfico no han estado protegidas a partir de la prohibición. Los periodistas que desean informar sobre estos temas, los turistas, los negocios legales que son clausurados porque algún cliente decidió consumir sustancias ilegales allí; todos estamos desprotegidos ante el narcotráfico, y la Guerra a las Drogas ha tenido suficiente tiempo para demostrar su inutilidad abordando estos fenómenos. Este es el momento de decirlo. No creo que sea el momento de legalizar. Pero sí considero necesario que hagamos procesos reflexivos, que perdamos el miedo de tener posturas críticas ante políticas que no solamente han fracasado en protegernos, sino que han alimentado al enemigo de manera injusta y desproporcionada. Es ahora cuando debemos, al menos, hablar de recuperar el control, y uno de los pasos para ello será la legalización.

“ANA JACOME”

Referencias

Collier, Paul (2004). El desafío global de los conflictos locales. Serie Desarrollo Para Todos. Banco Mundial. Washington, DC: The World Bank. Encontrado en: http://documents.worldbank.org/curated/en/900111468141261433/pdf/348580958682541onflictos1401PUBLIC1.pdf

Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003). Informe final. Versión PDF. Lima: CVR. Encontrado en: http://www.cverdad.org.pe/ifinal/

El Comercio (21/07/2014). San Lorenzo tiene 4 zonas vulnerables a delitos. Encontrado en: http://www.elcomercio.com/actualidad/san-lorenzo-zonas-vulnerables-delitos-esmeraldas.html

El Comercio (8/07/2014). Protesta por seguridad y justicia en San Lorenzo. Encontrado en: http://www.elcomercio.com/actualidad/protesta-seguridad-justicia-sanlorenzo-esmeraldas.html

El Comercio (18/04/2018). Comandante de la Policía dice que pareja fue secuestrada en territorio colombiano. Encontrado en: http://www.elcomercio.com/actualidad/pareja-secuestrada-territorio-colombia-disidentes.html

El Universo (19/04/2018). Consignas por la paz se escucharon en marchas en varias ciudades de Ecuador. Encontrado en:

https://www.eluniverso.com/noticias/2018/04/19/nota/6722163/cientos-ciudadanos-recorren-calles-hasta-centro-quito-marcha-paz

Infobae (19/08/2017). El informe de la DEA sobre el alarmante aumento de producción de cocaína en Colombia. Encontrado en:

https://www.infobae.com/america/colombia/2017/08/19/el-informe-de-la-dea-sobre-el-alarmante-aumento-de-la-produccion-de-cocaina-en-colombia/

New York Times (13/04/2018). Lenin Moreno confirma la muerte de tres periodistas ecuatorianos. America Latina, Ecuador. Encontrado en:

https://www.nytimes.com/es/2018/04/13/muerte-ecuador-periodistas/

Perú 21 (13/04/2018). Quién es ‘Guacho’, el disidente de las FARC que secuestró y asesinó a tres periodistas ecuatorianos? Encontrado en: https://peru21.pe/mundo/guacho-disidente-farc-secuestro-asesino-tres-periodistas-ecuatorianos-403353

Trejos Rosero, Luis Fernando (2013). Colombia: una revisión teórica de su conflicto armado. Revista Enfoques, Vol XI, No. 18, pp. 55-75. Encontrado en:

file:///Users/anilla/Downloads/Dialnet-ColombiaUnaRevisionTeoricaDeSuConflictoArmado-4364027.pdf

United Nations Office on Drugs and Crime (2017). World Drug Report 2017. Tomo 5. Vienna: United Nations Publications. Encontrado en: https://www.unodc.org/wdr2017/field/Booklet_5_NEXUS.pdf

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Salud Social

El pescador artesanal Ecuatoriano víctima del narcotráfico

pescadoras

El Censo de Población y Vivienda realizado en el Ecuador al año 2010 (CPV-2010), refleja una población de 43.865 personas que se dedicaron a la actividad pesquera, los mismos que representan alrededor del 1% del total de las actividades económicas del país, y, el 3% del sector agricultura, ganadería, silvicultura y pesca; según su área geográfica, el 98% de pescadores se concentran en cinco provincias costeras del Ecuador: Esmeraldas, Manabí, Santa Elena, Guayas y El Oro.

Una de las características principales de los pescadores artesanales es que pertenecen a organizaciones comunitarias que viven y conviven en espacios definidos en la costa del Ecuador, con una distancia aproximada de 1.600 kilómetros, contados desde Pampanal de Bolívar en Esmeraldas al norte hasta Puerto Bolívar en la provincia de El Oro al sur del país y una superficie marítima de 1.092.140 Km2.

Esta es una población donde 2 de cada 10 pescadores acceden a la seguridad social; lo que refleja la precariedad de la actividad y genera al mismo tiempo una reducción a sus ingresos por causa de enfermedad, accidente de trabajo, desempleo, invalidez, vejez y muerte, sumado a la falta de seguridad del estado en el desarrollo de su actividad debido a que son víctimas de asaltos en alta mar donde pierden sus motores de sus lanchas y son abandonados a la deriva.

Los ingresos bajos efectivamente están asociados a la falta de Políticas Públicas integrales y segmentadas según su cadena de valor; la captura, extracción y recolección de la pesca artesanal actualmente se ha constituido en un segmento de pobreza y extrema pobreza, con un promedio de ingresos per cápita de 132 dólares, donde el 91% de pescadores tiene ingresos menores a la canasta familiar básica ($710); y el 68% tiene ingresos mensuales inferior al sueldo básico ($386).

La precariedad de las condiciones laborales junto con una experiencia única en el conocimiento de navegación marítima, pone en riesgo latente al pescador artesanal para ser cooptado por las organizaciones criminales que buscan medios de transportación alternativos para las conexiones marítimas; según reportaje de ecuavisa del martes 09 de mayo de 2017, el modo de operación de estas organizaciones consiste en el reclutamiento de jóvenes de estas comunidades para “enganchar y reclutar” a pesqueros artesanales; esta actividad podría ser la causa del “envejecimiento” de la población pesquera.

Entre los principales delitos asociados a este sector se encuentra los de tráfico de droga y tráfico de combustible, como lo menciona Fernando Medina: “La participación de pescadores artesanales en el envío de droga a Estados Unidos y a Centroamérica derivó en otro delito: el tráfico de combustible. En el último año, las mafias han reclutado a lancheros para que también abastezcan de gasolina a embarcaciones que esperan en alta mar y están listas para llevar el alcaloide.”

Tatiana Hidrovo Quiñónez de diario El Telégrafo en su artículo indica que unos 300 pescadores artesanales ecuatorianos están en la cárcel de EE.UU., Guatemala y Colombia de los cuales en su mayoría son de las provincias de Manabí y Esmeraldas, víctimas del perverso sistema; El fiscal provincial, Diego Pérez, dice “En las parroquias es común escuchar a las personas que se refieren a las llamadas “vueltas”, que significan llevar drogas vía marítima.”.

En base a esto, el tema de pescadores artesanales que actualmente es altamente vulnerable, merece la preocupación inmediata del Estado, por lo que la Federación Nacional de Cooperativas Pesqueras Artesanales del Ecuador (FENACOPE) identifica tres problemas principales asociados a la red narcotráfico y los solicita a traves de Gabriela Cruz, presidenta de este gremio.: “Pedimos una comisión inter-institucional que analice cada uno de los casos de los compañeros, para que se pueda tramitar sus repatriaciones al país y puedan cumplir sus condenas en el Ecuador”; “Pedimos una línea de crédito social para las mujeres cuyos esposos tienen problemas y puedan sostenerse a través de negocios alternativos e inclusivo”; y, “del robo de unos 300 motores fuera de borda durante asaltos cometidos por “piratas” que operan en el perfil costero, estos hechos delictivos se han incrementado debido a la falta de patrullajes en las zonas, donde el sector realiza sus faenas de pesca”.

La zona costera del Ecuador presenta un ambiente propicio para el Desarrollo Sustentable y Sostenible, con presencia de los tres factores: 1) actividades económicas como es la pesca y el turismo con potencial de crecimiento; 2) Medio ambiente marítimo, donde la conservación del medio marino es el principal reto para las instituciones nacionales e internacionales; y, 3) Lo social donde prevalecen los aspectos socio-culturales de la población (descendientes de culturas ancestrales como la Valdivia y San Pedro) con capacidad de cohesión social.

El gran reto para el país es la implementación de un Programa de Desarrollo Alternativo Preventivo para el sector de pescadores artesanales, víctimas de la Delincuencia Organizada Transnacional, en el cual su principal objetivo sea la protección y el apoyo a las familias nucleares de pescadores artesanales y, la concientización y capacitación a los jóvenes de la localidad sobre sus consecuencias.

En este sentido, se debe iniciar con un catastro geo referenciado de familias que se encuentran involucradas en esta problemática, identificando la realidad económica, social y cultural; las acciones concretas del estado para la protección de la familias y el seguimiento para su implementación.

Es importante que las familias de las personas detenidas en otros países conozcan del estado judicial de sus familiares, para lo cual, se debe trabajar en mesas inter institucionales entre Cancillería, Ministerio de Relaciones Internacionales, Fiscalía General del Estado, Ministerio de Justicia Derechos Humanos y Cultos para plantear una estrategia internacional de asistencia penal internacional (API) para el apoyo legal en el marco de las convenciones internacionales.

El último eje y no por eso menos importante, es la capacitación y concientización a las familias y a los jóvenes de los territorios en donde se distinga la pluri actividad de la economía rural del territorio, la integración rural – urbana, y la activa participación de los jóvenes, creando una red interinstitucional entre el nivel local, nacional e internacional y la consolidación de Mancomunidades, teniendo como meta mejorar la calidad de vida de la los pescadores artesanales y sus familias.

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Bibliografía:

  • Juan Carlos Garzón, (2013) LA DIÁSPORA CRIMINAL: LA DIFUSIÓN TRANSNACIONAL DEL CRIMEN ORGANIZADO Y CÓMO CONTENER SU EXPANSIÓN. Woodrow Wilson International Center for Scholars.
  • Secretaría Nacional de Planificación (2017) Plan Nacional para el Buen Vivir 2017-2021; Recuperado de http://www.planificacion.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2017/10/PNBV-26-OCT-FINAL_0K.compressed1.pdf
  • Hidrovo Quiñonez. (2016). Sencillamente pescadores. Recuperado de https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/sencillamente-pescadores
  • Fernando Medina T (2017). Narcotraficantes reclutan pescadores artesanales para otros delitos. Recuperado de  http://www.elcomercio.com/actualidad/narcos-reclutan-pescadores-delitos-ecuador.html
  • El telégrafo (2017). La cultura Valdivia estaba dedicada a la agricultura. Recuperado de https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/1/la-cultura-valdivia-estaba-dedicada-a-la-agricultura
  • El comercio (2016). Pescadores y droga. Recuperado de http://www.elcomercio.com/opinion/editorial/opinion-editorial-pescadores-droga-preocupacion.html
  • El comercio (2016). Mafias captan a pescadores para llevar droga. Recuperado de http://www.elcomercio.com/actualidad/mafias-captan-pescadores-llevar-droga.html
  • La Hora (2017). Piden ayuda para 110 pescadores ecuatorianos detenidos por drogas en cárceles internacionales https://lahora.com.ec/noticia/1102061316/piden-ayuda-para-110-pescadores-ecuatorianos-detenidos-por-drogas-en-carceles-internacionales
  • Lcarrera (2017) ¿Cuál era la ruta del tráfico de drogas del capo ecuatoriano “Gerald”?. Recuperado de: http://www.ecuavisa.com/articulo/noticias/nacional/271186-cual-era-ruta-del-trafico-drogas-del-capo-ecuatorianogerald
  • Fuentes: Censo de Población y Vivienda 2010; Encuesta de Empleo, Desempleo y Sub empleo ENEMDU 2017; cubo de información Parametría.
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Salud Social

Estudios de situación de los observatorios nacionales de drogas de América latina y el caribe

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El presente informe da cuenta del estudio Mapeo de situación de los Observatorios Nacionales de Drogas (OND): estudio de situación basal y de seguimiento (2011-2016) para los países de América Latina y del Cari- be realizado en el marco del Componente I: “Consolidación de los Obser- vatorios Nacionales de Drogas” del Programa de Cooperación entre América Latina, el Caribe y la Unión Europea en Políticas sobre Drogas (COPOLAD II).

El objetivo del estudio fue aportar información relevante sobre la situación actual de los Observatorios Nacionales de Drogas (OND) de los 33 países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), considerando las características, necesidades y carencias de los OND en cada país de América Latina y del Caribe. Otro objetivo fue proponer grupos de trabajo para abordar las actividades de fortalecimiento de los OND de la región según las necesidades específicas, y así deter- minar la situación actual de los OND en relación a las siguientes dimen- siones: realización de estudios cualitativos; disponibilidad y funcionamiento en el país de un Sistema de Alerta Temprana (SAT); realización de estudios específicos de: género, poblaciones específicas, personas privadas de li- bertad, ventanas epidemiológicas, etc.; utilización de los indicadores con- sensuados en la primera fase de COPOLAD. El último objetivo era realizar un seguimiento de los OND que participaron en el estudio realizado en la fase I de COPOLAD, en relación con los indicadores relevados en el año 2011 y actualmente.

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Política Pública

Medcann, primera compañía colombiana con aval para cultivar y elaborar cannabis medicinal

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La empresa colombiana, Medicamentos de Cannabis SAS, Medcann, se convierte en la primera compañía en el país con todas las licencias de cultivo y procesamiento de cannabis medicinal, las cuales fueron otorgados esta semana por el Ministerio de Justicia y del Derecho y el Ministerio de Salud y Protección Social.

Estas licencias le dan vía libre a la empresa para comenzar a desarrollar operaciones de cultivo y transformación de cannabis con fines medicinales. El proyecto contempla operaciones agrícolas 100% naturales y sostenibles, para posteriormente extraer los compuestos activos del cannabis y refinarlos para la producción de medicamentos de la más alta calidad farmacéutica. Procesos que se realizaran con los más altos estándares de calidad farmacéutica.

“Medcann se enorgullece de ser la primera compañía colombiana en recibir las licencias necesarias para comenzar las operaciones de cultivo y procesamiento de cannabis con fines medicinales. Esta concesión muestra la confianza del Gobierno colombiano en los proyectos de origen nacional y más concretamente en la seriedad de la propuesta de valor de Medcann”, dijo Felipe Harker, vicepresidente ejecutivo.

Medcann desarrollará un cultivo inicial de 10 hectáreas de cannabis psicoactivo, y no psicoactivo, en una finca de 14 hectáreas situada en el municipio de Fuente de Oro, Meta, donde también instalará su centro de propagación y desarrollo genético, una planta de procesamiento, laboratorios y su centro de I+D agronómico.

La totalidad del proceso tanto agrícola como industrial será sostenible, efectuado de una manera natural y neutra con el medio ambiente. La energía se generará mediante fuentes renovables con foco en paneles fotovoltaicos. Medcann considera el aspecto social como uno de sus pilares fundamentales y por ello está comprometida en desarrollar proyectos productivos sostenibles, en las comunidades donde opera.

“La concesión de estas licencias abre las puertas al desarrollo de una industria nacional con un enorme potencial, tanto desde el punto de vista agrícola, como del académico, médico y científico. Colombia está ante una gran oportunidad de desarrollo y Medcann cuenta con un equipo médico, científico, agrícola y de gestión, de clase mundial”, declaró Jon Ruiz, presidente de la junta directiva.

Fuente: http://infocannabis.com.ar/medcann-la-primera-compania-colombiana-aval-cultivar-elaborar-cannabis-medicinal/

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